Como elegir un fertilizante

Las plantas elaboran parte de su alimento extrayendo del suelo agua y oxígeno, como también hidrógeno y carbono del aire, pero para completar su alimentación necesitan absorber de la tierra nutrientes minerales y vegetales. Los fertilizantes y abonos se encargan de entregar y devolver a la tierra los nutrientes necesarios para el adecuado crecimiento de plantas, árboles, prados y arbustos.
Todos los suelos poseen una cierta cantidad de nutrientes vegetales provenientes de la parte mineral del suelo (arena, arcilla, etc.) y del humus generado por el reciclaje de materias vegetales y animales caídas sobre la superficie (hojas, raíces muertas, etc.). Al cultivar las plantas, el equilibrio se altera, pues el proceso de reciclaje natural de los elementos esenciales del suelo es más lento de lo que demora la planta en utilizarlos.
Existen fertilizantes de diferentes tipos: orgánicos e inorgánicos, puros y compuestos, líquidos y sólidos. Cada uno cumple distintas funciones.
No existen fertilizantes “buenos” ni “malos”. La adecuada elección dependerá de:
– La fertilidad del suelo y su nivel de salinidad.
– Cantidad de agua disponible.
– Condiciones climatológicas.
– Tamaño de la especie vegetal.
– Tipo de planta: examinar si es cultivada por sus hojas o sus flores; su época de floración (antes o después de las hojas); su estructura y resistencia (si son quebradizas o están expuestas a vientos fuertes); y su edad.

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